lunes, 4 de octubre de 2010

EL ARCO DEL ARROYO

   

    DEDICADO A LOS HERMANOS DEL CRISTO DE LA VIGA POR LA BRILLANTE JORNADA VIVIDA EL PASADO SÁBADO

    El entorno del Arco del Arroyo, junto a la Catedral jerezana, ha sido recientemente remodelado, las obras que ha contado con un presupuesto de casi 150.000 euros con cargo al Fondo Estatal de Inversión Local han durado tres meses, siendo la zona afectada por la actuación de unos 500 metros cuadrados.
   
    El arco o puerta del Arroyo es uno de los vestigios de los nuevos postigos que se abrieron en la muralla jerezana siglos después de su construcción y con anterioridad a la época almohade, motivo por el cual fue conocido durante mucho tiempo como Puerta Nueva. El Arco del Arroyo fue levantado en el año 1500, con posterioridad fue reformado en 1588 bajo el reinado de Felipe II y reedificado en 1763.
   
    Adosada a la parte izquierda de la puerta, se encuentra una de las capillas más diminutas de la ciudad, la de la Virgen de la Antigua. Esta capillita inició su construcción en el año 1719 y presenta las características propias de la arquitectura barroca jerezana, pilastras adosados, baquetón mixtilíneo y entablamento con entrantes y salientes. Tuvo altar con una imagen pintada de la Virgen, y posee una pequeña dependencia anexa. En 1837, tras la desamortización de Mendizabal, fue vendida, quedando desde entonces cerrada y abandonada, En la última reforma efectuada en el Arco del Arroyo hace unos años se restauró pero continuando sin uso alguno.
   
   Esta puerta, enmarcada en los restos de la vieja muralla, junto con su evocadora ermita, la nueva plazoleta  surgida de los solares resultantes de la demolición de edificaciones que se situaban sobre el muro, junto a las bodegas de Domecq y González Byass, han dado como resultado un pintoresco rincón en una zona monumental muy frecuentada por el turismo. Para completar la belleza del este singular enclave de la ciudad queda aún pendiente de reurbanizar un proyecto de ordenación de la bodega Domecq y sobre todo el gran desnivel que linda con González Byass que actualmente ofrece un aspecto poco acorde con el entorno.
   
    La zona del Arco del Arroyo una vez urbanizada al completo  podría convertirse en un gran reclamo turístico,tanto por sus construcciones, como por su enclave, su historia y su sabor. Espacios similares los encontramos, por ejemplo, en Sevilla  donde, junto a la Catedral , se alza el arco del Postigo con su capillita de la Pura y Limpia, abierta al culto, sus típicos mesones, sus tiendas de artesanías, su puesto de churros y sobre todo su trasiego de sevillanos y visitantes por tan emblemático lugar del barrio del Arenal. Como este lugar existen muchos otros en nuestros pueblos y ciudades de Andalucia, espacios que uniendo la historia, la monumentalidad y el pintoresquismo se convierten en atractivo para nativos y visitantes, estampa de una Andalucía que se resiste a perder sus señas de identidad.
   
    En las vísperas de un nuevo 28 de febrero, en el Arco del Arroyo se une mucho a la Andalucía de siempre, ya dejó escrito el recordado poeta Diego Campoy, con su destacado lirismo, al definir este enclave jerezano como pura artesanía saturada de clásico tipismo, naturaleza pródiga en sensibilidades de espíritu y arrebol forjado en plumaje albo de cisne enamorado en la noche tejida de candores
    (Artículo publicado en Jerez Información el 27 de febrero de 2010)

El Arco del Arroyo en su entrada al Jerez intramuros, en una instantánea de los pasados años cincuenta, una vez levantados los pisos de Domecq a la izquierda y aún sin la bodega Tío Pepe a su derecha


El Arco del Arroyo a principios del siglo XX cuando aún no habían sido construido a cada lado ni los bloques de Domecq ni la bodega Tio Pepe de González Byass



Arco del Arroyo en la actualidad desde la entrada al caso histórico de Jerez

   

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