domingo, 31 de octubre de 2010

¿Y EL BUSTO DE PEMÁN?


    En el año 1997 se conmemoró solemnemente el centenario del nacimiento de José María Pemán y Pemartín, uno de los grandes y renombrados escritores de la España contemporánea. Para conmemorar la efeméride, Cádiz, su ciudad natal, celebró, el 8 de mayo, una misa solemne en la Catedral gaditana oficiada por el Obispo Antonio Ceballos. Después se realizó una ofrenda floral ante la tumba del escritor situada en la cripta, cercana a la de Falla. Dos horas antes se descubriría un busto en el parque González Hontoria en homenaje a este insigne hombre de letras tan vínculado familiarmente y sentimentalmente a Jerez. Teatros, conferencias y una gran exposición, organizada por la Real Academia de Bellas Artes de Cádiz y la Fundación Provincial de Cultura de la Diputación llenaron de contenido todo un año dedicado a Pemán, Y ello, no olvidemos, auspiciado por instituciones democráticas de distinto signo político pero concienciadas de la importancia cultural y universal de Pemán.
   
    En Jerez, el monumento fue levantado por el Ayuntamiento democrático presidido por el alcalde Pedro Pacheco,  a instancias de los antiguos alcaldes de la ciudad encabezados por Álvaro Domecq. En él, rezaba, junto con el busto del escritor, una de las estrofas de su famoso poema sobre la Feria de Jerez, que tanto contribuyó al renombre universal de esta fiesta andaluza.
   
    El acto del descubrimiento del busto resultó de gran brillantez, asistiendo los alcaldes de Jerez de los últimos cincuenta años, vivos en aquel momento. El ex-alcalde Älvaro Domecq abrió el acto recordando la importante figura de Pemán y su estrecha relación con nuestra ciudad. Por parte del Ayuntamiento, el teniente de alcalde José Luis Valle, ya que el alcalde no pudo asistir por encontrarse en una sesión plenaria del Parlamento andaluz, subrayó la deuda que Jerez tenía con quien fuera Hijo Adoptivo de la ciudad y aseguró que todo cuanto se hiciera por honrar la memoria de Pemán sería poco.
   
    Trece años después el busto de Pemán ha desaparecido del parque González Hontoria, concretamente del paseo de la Rosaleda donde fuese enclavado. El monumento se desmontó y según parece permanece olvidado en los almacenes municipales, una muestra de desidia hacia la voluntad popular manifestada en un Ayuntamiento democrático y en cuentos le antecedieron en la noble tarea de dirigir los destinos de la ciudad.
   
    Para los contrapuntistas habituales hay que decir que Pemán nunca quiso ser un político por mucho que ocupara cargos públicos tanto con Primo de Rivera, como en la República, como en el régimen de Franco, fue un monárquico convencido, defensor de la causa de don Juan de Borbón y sobre todo un enemorado de Jerez, de Andalucía y de España.. Jerez perpetuó su gratitud al poeta por hacer de esta ciudad, también su costumbre y su fidelidad, no por ser un trompetero o un santón intocable como lo califican quienes se pasan de un extremo a otro. No olvidemos que las detenlladas más feroces le llegaron del lado del integrismo, por quienes querían su conversión cuando lo de "Los tres etcéteras de Don Simón", no olvidemos tampoco que no es el mismo Pemán de las arengas que el del Toisón de oro, no olvidemos que, como diría Campmany estamos en una generación  que perdona manías y extravagancias de escritores del 98 y gasta con Pemán excesiva dureza de corazón.
    
    Se perdió el histórico Pendón de la ciudad porque hasta ahora permanece en paradero desconocido ¿y el busto de Pemán?¿Se perderá también?. Dicen que está en los almacenes municipales, el baúl de la Piquer del patrimonio jerezano. Allí se escucharán los versos de su poema soledad "¿O es que por llegar más pronto te viniste sin sombrero, Soledad?. Y total ¿que más da?. Tres versos ¿para que más?. Si con tres sílabas basta para decir el vacío del alma que está sin alma ¡Soledad!.
     
    Allí como un divino impaciente estará el busto de Pemán compartiendo estancia con todo lo que estorba, resonando por los rincones del almacén los famosos versos de nuestra feria jerezana  ¡ Que desfachatez!. Juana, Paca, Luisa, pasar más aprisa. ¡Esto no se ha visto jamás en Jerez
   

      (Artículo publicado en Información Jerez ayer sábado 30 de octubre de 2010)


Pemán en un solemne acto organizado por la bodega Gonzalez Byass


Cordial encuentro de Pemán y Alberti en los Carnavales de Cádiz

José María Pemán y Pemartín, Hijo Adoptivo de Jerez



      

sábado, 30 de octubre de 2010

LOS MUERTOS DE HALLOWEEN



    Cuando, afortunadamente, cada vez se le rinde mas culto a la vida y menos a la muerte, cuando las incineraciones aumentan por día para evitar lo poco agradable que resultan los cementerios, cuando aquellas coplas de Jorge Manrique a la muerte de su padre van quedando para un pasado romántico y no para un presente en el que se apuesta preferentemente por la vida, cuando hemos superado aquellos años de largos lutos con prendas teñidas de negro, semanas y semanas enclaustradas en el recuerdo, cuando hasta las jaulas de los canarios se tapaban con telas oscuras para que no cantaran, cuando se temen más a los vivos que a los muertos, vienen los norteamericanos y nos meten por la cara, o más bien por horrorosos caretos, la horterada de la fiesta de Halloween, la de los muertos vivientes apoderándose de los cuerpos para resucitar.
   
     El inicio del noviembre jerezano ha pasado de las novenas de Ánimas, como aquellas de la aristocrática y señera Cofradía del Dolor, con paños mortuorios ricamente bordados y terciopelos enlutados; de las lamparitas de aceite en la cocina, como las que encendía mi madre desde el día de los difuntos  en recuerdo de sus familiares fallecidos; de iglesias llenas de fieles el día dos, con misas casi cada hora; con visitas al cementerio para cumplir con aquellos que se fueron y llenar sus lápidas de flores, al esperpento de Halloween. Costumbres que van quedando en el olvido y que las nuevas generaciones las consideran completamente obsoletas. A cambio, en vez de una novena, semanas buscando horripilantes disfraces que nada tienen que ver ni con nuestras costumbres ni con nuestras tradiciones; en vez de lamparitas de aceites, calabazas con boquetes que no sirven para nada, en vez de representaciones magistrales sobre los difuntos, como las que se exponen en nuestros templos, grupitos vestidos y pintados de mamarracho asustándo por las calles. En vez de ir a visitar a los difuntos los difuntos nos visitan a nosotros para pedir cosas con la  broma por delante. Cuando en nuestra cultura no hay nada más serio que la muerte viene la tradición yanqui y nos meten, a los muertos de Halloween, como un carnaval gaditano pero a lo cutre, una auténtica chirigotada sin gracia alguna.
   
    Cuentan que la historia de Halloween se remonta a hace más de 2.500 años, cuando el año celta terminaba al final del verano, precisamente el 31 de octubre. Y en ese día los espíritus salían de los cementerios y se apoderaba de los cuerpos. Para evitarlo, los poblados celtas decoraban sus casas con cosas desagradables para ahuyentar a los muertos. Esta costumbre, asumida principalmente por los Estados Unidos, tiene la misma tradición en nuestro país que las graduaciones con gorritos con borla y pergamino en mano, que las bodas en jardines con sillas forradas de blanco y sombrajo de telas del mismo color, las animadoras con cintas de colores en mano y los Papa Noel poniendo regalos en el árbol la noche de Nochebuena, es decir de anteayer por no decir de ayer,  celebraciones que se nos han colado y que como no les pongamos freno nos vemos de aquí a unos años celebrando el día de acción de gracias y será fiesta nacional cada cuatro de Julio, por el mero hecho de, en vez de valorar lo que tenemos, seguir potenciando lo de fuera.
   
    El gobierno de la nación debe declarar a los muertos de Halloween, personas "non grata" y dejar a los americanos con sus muertos y a nosotros con los nuestros, bastante tenemos aquí ya con los telediarios, y con tener que pasar el trance doloroso de vivir la pérdida de uno de los nuestros, para que ahora vengan de fuera a  implantarnos una fiesta tan desagradable como terrorífica, sin fundamento en nuestra creencias y sin gracia alguna  Borremos Halloween de nuestras celebraciones y de la de nuestros hijos, con sus novelería y  sus muertos, y sigamos haciendo de Andalucía la gran fiesta de la vida, de la luz y del color, la historia nos lo agradecerá y las futuras generaciones también. 
   

    (Artículo publicado en Información Jerez el 1 de noviembre de 2008. Halloween sigue siendo una triste realidad cada primero de noviembre)

Honras fúnebres en San Miguel a finales del siglo XIX


Túmulo funerario ante el altar mayor del templo de San Miguel en una fotografía del pasado



Novena de Ánimas en la Hermandad de las Angustias

   

viernes, 29 de octubre de 2010

LA SOMBRA VENDO

   

    Con aquello de "la sombra, la sombra vendo, quien me la quiere comprar, de dinero, yo no entiendo, la doy casi regalá" la copla hizo suya una venta de un producto tan necesario como la misma luz que la produce.  Marifé de Triana y otras tantas folclóricas nos vendieron, durante toda una época, esa sombra "que quita al sol,con gracia, los resplandores".

    Hace unos años los mandatarios vinieron con la copla de que, en Jerez como en otras ciudades, para vender más en el centro, hacía falta sombra y se pusieron a colocar unos toldos en la calle Larga enganchados a unas fachadas que, a su vez, estaban enganchadas a las viejas murallas de la ciudad; a la primera de cambio, los toldos se vinieron abajo, con parte de la fachada, y por poco se trae consigo a los restos de la vieja muralla que permanece escondida desde hace siglos. De nuevo para vender sombra se ha buscado un método más eficaz de entoldado, el colocar los soportes desde la misma calle sin tener que tocar ninguna edificación. De momento se ha comenzado por la calle Lancería aunque, según parece, existe la intención de entoldar toda la calle Larga 
   
     La calle Lancería que siempre ha vivido a la sombra de la calle Larga, a pesar de haber sido cuna del ilustre jerezano Fray Domingo de Canubio, Obispo de Segorbe y Senador del reino, que naciera en el número 7 de esta calle en 1804 y de ser una de las principales vías donde se han establecidos comercios de gran nombre y de prestigio de la ciudad. Allí estuvo la confitería La Esperanza, frente al Gallo Azul, los Almacenes Tomás García, con la salida a la calle Remedios; la ferretería El Llavín, con su gran llave sobre la puerta, la guarnicionería de Duarte, la sombrerería de González, los Almacenes Aparicio, esquina a la plaza Arenal; continúa Abrines con su tienda de instrumentos musicales y la clásica tintorería. Esta calle que muchos la consideran como la continuación de la calle Larga, debe su nombre al ser el lugar donde en la antigüedad se fabricaban las lanzas para los soldados, unos lanzas que evocarán esos mástiles que se están alzando para soportar los toldos.
   
    Jerez ha sido siempre una ciudad que ha vendido sombras, primero viviendo a la sombra de sus bodegas y, cuando la crisis vinatera se hizo notar, de vivir a la sombra de las bodegas muchos jerezanos han pasado a vivir a la sombra del Ayuntamiento. Ahora parece ser que esa sombra no solo da frescor sino que ha sido congelada, por eso los toldos de la Lancería vienen a significar más que un simple alivio a los calores de la canícula; vienen a dar sombra al centro de la ciudad, pero también a indicar que ya la sombra se tiene que sustentar por si misma, que la historia de la ciudad representada en esos comercios y en esas señeras fachadas no aguantan más ganchos para que soporten pesos, que ya es hora de que cada palo aguante su vela, que se le podrá poner un bonito macetero abajo, una estructura de peso y hasta un original diseño; se podrá enmascarar todo, pero que, al igual que en la Lancería, aunque la sombra se de casi regalá no sea a costa de cargar sobre otros su rentabilidad. Si se quiere vivir a la sombra, que sea a la sombra de lo que se pueda dar de si y no sobrecargando otras estructuras.
   
    La sombra ha llegado al Ayuntamiento hasta el punto de la congelación, ya era hora de poner un toldo cuando la cosa se calienta hasta el punto de quemar, de respirar aire fresco sobre las sombras  del pasado, de pasear tranquilo sin que nos queme una realidad que se debate entre la sombra del paro y la pobreza y la subida salarial. Ya es hora de que vendamos, aquello que no queremos, ciertas sombras que oscurecen la vida de la ciudad y quita resplandores, aunque, como en la copla, haber quien nos la quiere comprar, aunque la demos casi regalá
   

    /Artículo publicado en Jerez Información el 5 de julio de 2008. Los toldos aún no han sido desmontados de Lancería y plaza del Arenal y en el Ayuntamiento aún se siguen congelando impuesto para intentar dar luz a tanta sombra)

Preciosa  estampa de otros tiempos de la entrada de la calle Lancería por plaza del Arenal con sus clásicos edificios,hoy desaparecidos. La foto está tomada justamente en el lugar donde actualmente se colocan los toldos para el verano.


La calle Lancería en la actualidad sin los toldos que dan sombra durante el verano


Imagen de la calle Lancería a principios del siglo XX con edificios practicamente desconocidos para las generaciones actuales



Un poco posterior en el tiempo es esta imagen de la Lancería con ciudadanos paseando tranquilamente por la calzada y de fondo el recién edificado Gallo Azul



Casi de la misma época que la anterior es esta postal de la calle Lancería donde podemos ver en primer plano un antiguo guardia urbano regulando el escaso tráfico de entonces.





Añeja estampa de la calle Lancería tomada desde la calle Santa María, como se puede comrprobar el espacio urbano está totalmente trasformado.




La misma perspectiva de la calle pero desde la acera del Gallo Azul, podemos apreciar cuanto ha cambiado la zona de la izquierda



Este es el edificio que existió frente al Gallo Azul y que fue sustituido por el que en 1954 levantara el arquitecto Fernando de la Cuadra para salvar la intercepción de la calle Lancería con la plaza Esteve



Vista actual de la calle Lancería desde el Gallo Azul



   



jueves, 28 de octubre de 2010

LA PLAZA DE BELÉN

    

     La jerezana Plaza de Belén está situada en el corazón de la ciudad medieval y en el centro de la antigua medina andalusí. Debe su nombre al desaparecido convento de Nuestra Señora de Belén, de Mercedarios Descalzos, allí fundado en 1648, y que, tras la exclaustración, fue Carcel de la ciudad y más tarde colegio público, sobre cuyo solar se pretende levantar la Ciudad del Flamenco.
   
    Jerez es la referencia universal del flamenco, la plaza de Belén está situada en un punto estratégico equidistante entre los barrios más flamencos de la ciudad Santiago y San Miguel, motivo por el cual es una grata noticia el impulso que la alcaldesa ha anunciado, esta semana, a todo el proyecto, con la elevación a pleno del consorcio ya constituido y con el compromiso definitivo de las administraciones, tanto centrales como autonómicas, para la financiación de la obra. Es deseo de la regidora jerezana que de inmediato se reanuden los trabajos de cimentación sobre el solar de la plaza Belén para que, al fin, se pueda poner en pie el ansiado complejo del Centro Nacional de Flamenco de Jerez.
   
    Todo ello se alzará en los medios de la histórica plaza de Belén, rodeado de un Jerez que aún conserva su sabor islámico, cuyo ejemplo más evidente es la entrada en adarve de la casa número 6, que fue la estrecha calle Paraiso que comunicaba con el palacio de Camporreal, y que fue cerrada por motivos de seguridad en 1762, pero que aún conserva todo ese aire árabe de la medina andalusí. La plaza de Belén se limita con edificios tan significativos como el palacio de los Condes de Montegil con noble fachada adornada con guirnaldas a modo de frontones, la parte trasera del Colegio del Salvador, señorial mansión de los Ponce de León en el que destaca su magnífico patio y ventanal renacentista, la entrada del convento de las Hermannas de la Cruz con su portada del XVIII y el antiguo granero del convento belenista, con casas burguesas y viviendas populares, todo ello contrastado, en uno de sus lados, con el popular barrio de Rompechapines de oficios ancestrales y poca reputación. Muy cerca el elegante palacio de los Marqueses de Camporreeal, las Carnicerías viejas y la Iglesia de San Lucas de origen alfonsí.
   
    Pues todo estos condicionantes urbanísticos requieren un proyecto singular y esto es lo que parece que han ideado los prestigiosos arquitectos suizos Herzog & De Meuroo para la Ciudad del Flamenco. Un  jardín con un muro que pretende seguir las lineas históricas de la ciudad, con superficies que serán de hormigón perforado y trasformado artificialmente, siguiendo las formas y dibujos flamencos y árabes. Sobre ese muro se elevará una torre , que recuerda en gran medida, a la de las torres del Alcázar de Jerez. La propuesta de los arquitectos pretende ser entendida como una topografía artificial, iconográfica , enraizada en la tradición flamenca, el mundo árabe y la cultura cotidiana.
   
    Esperemos que, una vez finalizada la obra, los ciudadanos lo entiendan, que esa cultura cotidiana la encaje en un entorno tan histórico y característico, que la plaza de Belén no añore su convento belenista de retablos e imágenes del mejor barroco, sus laudes sepulcrales, sus amplias escalinatas, su claustro y su airosa espadaña; un edificio de aires monásticos construido de piedra martelilla y que hoy, de haberse conservado, sería un notable edificio protegido tanto cultural como históricamente; porque será señal de que los arquitectos habrán acertado. Esperamos que lo que se levante en la venerable plaza de Belén jerezana sea a la altura de su historia, su enclave, del flamenco y de toda la ciudad. El tiempo, del que tanto sabe esta plaza, lo dirá
   

     (Artículo publicado en Información Jerez el 2 de agosto de 2008. Hoy dos años después solo el antiguo granero ha sido restaurado el resto un solar que sirve de aparcamiento y un aspecto de la plaza completamente deplorable)



Desaparecido monasterio de Belén, en la plaza de su nombre, siendo ya, tras la exclaustración, cárcel de la ciudad
 
   


miércoles, 27 de octubre de 2010

MISIONEROS

    

    El pasado domingo fue el día del DOMUND, la Jornada Mundial de las Misiones. Un día que nos recuerda cuando, de niño, salíamos con las huchas amarillas a pedir por las calles, para después ir entregando pegatinas que lucíamos orgullosos. El día del DOMUND era esperado porque nos hacía consciente de la necesidad de ayudar a los demás, especialmente a aquellos misioneros que, dejándolo todo, daban su vida por aquellos más olvidados del mundo civilizado, lo que llamamos el Tercer Mundo
   
    Jerez ha tenido misioneros que han pasado a la historia por su entregada labor, misioneros como Fray Martín de Cañas, Juan de Salazar o Márquez de Aranda que murieron mártires en las misiones de la evangelización de América,  Rendón Sarmiento, Bartolomé de Sierra o Francisco Camacho misioneros que murieron en el olor de santidad, Cristóbal de Santa María  y tantos otros que su labor misionera le llevó hasta dar la vida. En estos días hemos visto como un grupo de parejas jerezanas han abandonado casa, trabajo y cuanto le rodea para irse con sus hijos a la siempre noble tarea de la misión cristiana, algo verdaderamente admirable en una sociedad donde priva el bienestar, la comodidad y los intereses particulares por encima de la colaboración en hacer un mundo mejor, la misión de ir por el mundo enseñando y haciendo el bien.
    
    En 1926 Pío XI estableció que el penúltimo domingo de octubre se celebrara en toda la Iglesia el “Domingo Mundial de las Misiones”, para mover a los católicos a amar y apoyar la causa misionera.    
   
    Desde 1943, esta “fiesta de la catolicidad y de la solidaridad universal” se conoce en España como DOMUND (de DOmingo MUNDial). Este nombre ha ayudado a identificar y difundir aún más esta jornada entre nosotros, y su mensaje - una llamada de atención sobre la común responsabilidad de todos los cristianos en la evangelización del mundo— ha calado en la profunda sensibilidad y tradición misionera de nuestro país.
   
    La Jornada Mundial de las Misiones es el momento culminante de una corriente de animación y cooperación misionera que debe desplegarse todo el año, especialmente, a lo largo de todo el “Octubre Misionero”, el mes de las misiones por excelencia.
   
    El día del Domund es la gran fiesta de la solidaridad entre los hombres y mujeres de todo el mundo. Monseñor Francois Lapierre, en su "Misión y los desafíos del mundo actual" habla de la importancia de los misioneros como los portadores del dialogo para un mundo mejor

    Se cuenta que un monje de una de las grandes tradiciones religiosas orientales del mundo tenia interés por el cristianismo. Fue a visitar a un misionero para tener información, pero el misionero no tenia tiempo de atenderlo y se deshizo del monje dándole una copia del evangelio de San Juan, diciéndole que lo leyera y que regresara.
   
    Algunos meses mas tarde el misionero vio de repente al monje en la calle. Se recordó de quien era y le pregunto si había leído el evangelio. El monje de dijo que no, porque en la primera línea de la lectura, “en el comienzo era el Verbo” lo había desconcertado, y no había podido continuar. “Porque ustedes los cristianos no piensan que en el comienzo era el silencio?” Pregunto el monje. “Ustedes deben de tener un Dios que es bullicioso!”.
   
     Esta cultura del dialogo es particularmente importante en un mundo donde muchos creen dar soluciones a los problemas del mundo a través de la violencia y la guerra. La cultura del dialogo es una cultura de Paz. Todo dialogo verdadero es una aventura, una misión, y de eso saben bastante tantos misioneros del mundo que han consagrado su vida a los que más necesitan de nosotros. El domingo fue el día del DOMUND, una jornada para valorar y apoyar a cuantos misioneros están entregados a la causa de los demás.

    (Artículo publicado en Información Jerez ayer martes 26 de octubre de 2010)


Luisa Medrano Jiménez, jerezana de 82 años y de raza gitana. Es monja carmelita calzada y de vocación misionera. Reside en Kenya desde hace más de cuarenta años. En la foto la madre Magdalena recibiendo una tarta, en el día de su santo, de manos del Obispo de Nairobi, monseñor Martín Kivuva (Fuente Diario de Jerez)

martes, 26 de octubre de 2010

LOS RETRATOS DE LOS ALCALDES



    Fernando Vizcaíno Casas fue, en 1978, bastante más que un escritor de clamoroso éxito. El fenómeno Vizcaíno Casas consistía, nada menos, en que este singular novelista tuvo colocados durante nueve meses tres títulos suyos en los tres primeros lugares de los libros más vendidos en España. Pero además, con estos títulos alcanzó en un año la cifra de casi un millón de ejemplares, absolutamente desconocida hasta entonces en el mundo literario español. Pues bien, este Mister Best-seller del panorama literario nacional afirmaba que a él le había tocado la mala suerte de pertenecer a una generación desafortunada porque cuando era joven quienes mandaban eran personas mayores, que peinaban canas e imponían autoridad por su edad, ahora que él era ya mayor quienes ocupaban los cargos de más alta dirección eran ejecutivos relativamente jóvenes y, por lo tanto, a los mayores ya no les quería en los altos puestos. Hoy, en la escala laboral, el condicionante de la edad sigue prevaleciendo a la trayectoria profesional. 
    
    Algo parecido ocurre aquellos alcaldes que se les juzga por el régimen político que les tocó vivir y no por su labor, eso pasó con los republicanos en el franquismo y eso está ocurriendo ahora, en democracia, con los franquistas. En Jerez muchos de esos alcaldes, muy por encima de connotaciones políticas, eran auténticos servidores de la ciudadanía, de hecho poco se conoce de su contribución al régimen del momento comparado con lo que aportaron al bien y al desarrollo de la ciudad; y lo que es más significativo y digno de valorar, basando su gestión, principalmente, en políticas sociales. 
 
    Ejemplos claros lo tenemos en D.  Antonio Mateos Mancilla, que fue Alcalde de Jerez desde 1948 a 1952 , un hombre que antepuso, en los presupuestos municipales, la atención a las clases obreras, cambiando obras de embellecimiento por pago de peonadas, abrió el Ayuntamiento, y hasta su casa particular,  a cuantos, en legión, acudían pidiendo algún tipo de ayuda, llegando a repartir en un año hasta 18..000 raciones de comida, creó el Club Nazaret para que las clases populares tuvieran, también, un lugar de recreo, y todo ello, cuando hoy muchos salen forrados, sin un sueldo como primer mandatario de la ciudad.
 
    Otro alcalde que su espíritu de servicio estaba muy por encima del momento político que le tocó vivir fue D. Alvaro Domecq, un alcalde que levantó 2.234 viviendas para la clase obrera y que evitó la jefatura local del Movimiento; o D. Tomás García Figueras un hombre con gran espíritu liberal, fundador junto con el profesor Clavero Arévalo del Partido Social Liberal Andaluz y un alcalde recordado por su sentido del diálogo, el fomento de la cultura y la protección a artistas y escritores.
 
     Todos ellos son un ejemplo de como no se puede juzgar a todo el mundo por el mismo rasero, ni por el momento histórico en que le tocó ejercer la alcaldía, sino por su testimonio a favor de la sociedad. Ellos, como tantos otros de distintas tendencias e ideologías, mas que por la política, son recordados por sus actuaciones y por su brillantez dentro del campo profesional.
 
    Por eso querer quitar los retratos de los alcaldes del franquismo del Ayuntamiento, como suprimir de los libros la lista de los reyes godos o borrar a José Bonaparte  del elenco de monarcas españoles, supone ignorar la historia. Porque nos guste o no la historia es la que es, con retratos o sin ellos. El hombre se dice que es el único ser vivo que tropieza dos veces en la misma piedra, antes sobraban los alcaldes republicanos y ahora sobran los franquistas. El Ayuntamiento es la casa de todos y entre sus muros debe quedar el recuerdo de quienes, con distintas tendencias, condicionados por las circunstancias de la generación que les tocó vivir, se entregaron al servicio de esta ciudad y de todos sus ciudadanos.
 
    La memoria no depende de un retrato colgado en la pared sino de la huella que dejaron marcada  en la mente de cada uno de nosotros.
 
    (Artículo publicado en Información Jerez el 20 de septiembre de 2008. Actualmente haciendo justicia con la historia la iniciativa no salió adelante y la galería de retratos de Alcaldes del Ayuntamiento sigue estando completa una vez sumados los Alcaldes republicanos. Cada uno, con su ideología y el peso del momento que le tocó vivir, pero todos al servicio de Jerez)
 
 

Alcalde Antonio Mateos Mancilla


Alcalde Álvaro Domecq y Díez



Alcalde Tomás García Figueras

 

lunes, 25 de octubre de 2010

EL TIO PEPE DE MADRID

    
     Lo leíamos hace unos días en la prensa: " Los históricos anuncios de Tío Pepe en la Puerta del Sol y de los Schweppes en el edificio Capitol de la Gran Vía están entre los que serán amnistiados dentro de la nueva ordenanza de publicidad exterior que ha aprobado la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid y que pondrá limitaciones a los reclamos y elementos luminosos instalados en las fachadas de los edificios de la ciudad". No es la primera vez que el Tío Pepe de la Puerta del Sol madrileña elude las restricciones publicitarias municipales, se salvo con Arias Navarro, cuando se reordena la plaza en los años ochenta y ahora con la nueva ley de Gallardón.
   
     El Tío Pepe no es ya aquel José Ángel de la Peña que asesoró a su sobrino Manuel María González en la fundación de su hoy mundialmente conocida bodega González Byass, ni siquiera el emblema de una bodega que un día creara la genialidad de Pérez Solero para conmemorar el centenario de la misma, el Tío Pepe, al igual que el toro de Osborne, es un símbolo de Jerez y se podría decir de España en el extranjero. El Tío Pepe es el tio más conocido de la nación y el de más garbo, con su sombrero a lo Alvaro Domecq,  sus brazos en jarra a lo Lola Flores, su tipo de bailarín, con la guitarra de Rafael del Águila, Parrilla o Morao y sobre todo con su alma de sol de Andalucía embotellado que condensa y proclama la riqueza de los caldos jerezanos y ese sol que hace de la tierra andaluza un atractivo para el turismo internacional . El mismo sol que alumbra en Jerez, en otra Puerta del Sol,  la pintoresca espadaña de la Yedra y en Madrid el reloj de las doce campanadas de Nochevieja, la misma Puerta del Sol  que se abre para dejar pasar los rayos del astro rey a la mañana de la Esperanza y, en Madrid, como kilómetro cero para que partan todos los caminos de España.
   
    Sobre el antiguo Hotel París de la capital de España hay, en todo lo alto, un trozo de Jerez que se ha salvado, es de neón y luminoso como los demás, pero es distinto porque tiene embotellado ese sol que aquí abre puertas y caminos, es distinto porque es considerado de especial interés patrimonial, porque Tío Pepe fue la primera marca registrada de España, porque para los de esta generación, y para muchos de otras que aún tienen en Sol un punto de cita diaria, ese Tío con su porte andaluz siempre ha estado allí configurando la fisonomía de la plaza, es el Tío que descansa con su guitarra "dejada caer" esperando en la boca del metro, que mira a cientos de visitantes haciendo fotos ante el oso y el madroño, a funcionarios con maletín en mano entrando en Gobernación, paquetes de compras por preciados, loterías a raudales,  carreras en San Jerónimo y mocitas que vienen y van por la calle de Alcalá. El Tío Pepe de Madrid es nuestro mejor embajador en el corazón de la nación.
   
    El Tío Pepe ha vencido una nueva batalla que pretendía mandar su neón a la hoguera que borró toda marca lumínica y gaseosa de las calles de Madrid, el Tío Pepe como aquellos soldados españoles que hace doscientos años, un dos de mayo de 1808 y en este mismo lugar, opusieron feroz y heroica resistencia al enemigo francés, también ha resistido con fuerza el ataque enemigo y hoy sigue bien plantado en el mismo sitio de siempre, vestido con los versos de su creador aquellos que decían: "Embotellaron el sol de Andalucía, primero; me pusieron la chupa, la guitarra y un sombrero, y así nació el Tío Pepe, lleno de gracia y salero. ¡Ya veis con que sencillez, se viste un vino en Jerez!.
    Pues así con la elegancia de la sencillez que le dió Perez Solero sigue Tio Pepe en Madrid para gloria de Jerez y para gloria del mundo entero
   (Artículo publicado en Información Jerez el 18 de octubre de 2008. El Tío Pepe de Madrid es un signo más de cuanto ha aportado la firma Gonzalez Byass, que este año cumple su 175 aniversario, en la fama de Jerez)

Vista de la Puerta del Sol madrileña, a principios del pasado siglo XX, cuando aún no había sido colocado el famoso luminoso del Tio Pepe

   

domingo, 24 de octubre de 2010

EL PALACIO DE LA COMISARÍA




     Mucho se viene hablando en Jerez sobre el traslado de la comisaría de la policía nacional a un edificio más moderno que facilite a los ciudadanos los distintos trámites que allí se realizan. Las actuales instalaciones, ubicadas en el antiguo palacio de los Condes de Puerto Hermoso, en nada se adecuan a la accesibilidad y a la normativa actual sobre los requisitos arquitectónicos que deben primar en los estamentos públicos.

    Según las últimas noticias existe el deseo por parte de nuestro Ayuntamiento de buscar una mejor ubicación para la comisaría de la policía nacional y dar a este noble edificio una función más acorde con su historia y con el estratégico lugar turístico en que se haya enclavado, en pleno caso histórico de la ciudad.
Este egregio palacio, de dudoso gusto para el lugar que fue construido ,entre suntuosas fachadas barrocas coronadas por la imponente silueta de la catedral, fue mandado edificar al arquitecto italiano Elías Gallegos, en 1873, por D. Pedro Domecq Loustan, aquel que llegó a Jerez desde su Francia natal en 1848 para hacerse cargo de las bodegas de su tío.

    Esta suntuosa mansión fue habitada posteriormente por su hija, Carmén Domecq Núñez de Villavicencio, casada con Fernando Soto y Aguilar, Marqueses de Arienzo y Condes de Puerto Hermoso, y por toda su prole. Entre sus muros queda una historia de presencias de monarcas españoles en sus estancias, de donaciones al patrimonio eclesial, de largos viajes con fines cartujos, de bordados de la casa real portuguesa para el palio del Desconsuelo, con Pepe Bernal de intermediario; de anfitrionazgos históricos en memorable coronación carmelitana, de patronato sobre las escuelas cristianas, y un sin fin de actuaciones destacadas en la sociedad jerezana de su tiempo. Una intensa vida familiar con la gruta de la Virgen de Lourdes por fondo, su sobrio patio de columnas, sus decoraciones de blasones, sus chimeneas, sus ricos artesonados, sus amplias galerías, grandes portones, luminosas escaleras, hermosas vidrieras, sus cadenas que recuerdan que allí descansaron unos reyes de España, su colección de bargueños, sus valiosas lámparas, sus aristocráticos reposteros y su recoleta capilla, donde el neogótico imperante nos traslada, más bien, a la liturgia medieval que al barroquismo andaluz.

    En los años ochenta del recién acabado siglo los divanes y bargueños se cambiaron por ventanillas, pasaportes y mobiliario de oficina, pero aún quedan vestigios de sus antiguos esplendores, muchos de esos motivos decorativos aún perdura entre la actividad de los funcionarios de la policía. Todavía es recuperable este palacio para una función más acorde con los fines para el que aquel Domecq llegado de Francia, que tanto engrandeció su empresa vinatera, que creó el primer brandy de Jerez, que tantas desgracias socorrió,- hasta dos mil personas en un día- que colaboró en la traída de aguas a Jerez, en el suministro eléctrico para la ciudad, que les regaló a los niños y a los ancianos pobres jerezanos las escuelas de los hermanos de La Salle y las hermanitas de Juana Jugán, y que tanto bueno despachara desde este , su primer domicilio, el mismo que levantara sobre el antiguo arroyo donde los curtidores de pieles realizaban sus labores, y el mismo que ahora el Ayuntamiento pretende dar un nuevo servicio para bien de los usuarios y para la rica historia que acumula.

    El palacio de Puerto Hermoso, con su característica sobriedad, su arco de entrada con potente almohadillado y su gran cornisa de piedra, puede volver a ser esa “casa grande” por la que era conocida. Aunque solo sea para honrar la memoria de quien lo construyó, aquel Domeq que no quiso en su casa calabozos y si socorrer miserias y servir a su ciudad, la misma loable labor que vienen haciendo la Asociación benéfica Santo Ángel, y que es una muestra más de cuanta entrega a la sociedad ha emanado del palacio de la comisaría.


    (Artículo publicado en Información Jerez el 19 de noviembre de 2007. El pasado 9 de octubre, festividad de San Dionisio, la Asociación benéfica Santo Angel recibió el reconocimiento de toda la ciudad con el premio Ciudad de Jerez a la solidaridad)



El Palacio de Puerto Hermoso cuando aún era habitado por la familia Domecq


Bargueños como el que vemos en esta antigua foto se prodigaron por el palacio de los Condes de Puerto Hermoso





sábado, 23 de octubre de 2010

LA CORREDERA



    Fuentes municipales anunciaron esta semana que, tras las fiestas navideñas, comenzará a restringirse el tráfico en calle Corredera. Según adelantó ya el Gobierno municipal durante la presentación del Plan de Movilidad hace ya varios meses, la intención es cerrar al tráfico rodado todo el casco histórico jerezano, comenzando, el año próximo con las restricciones en el eje Corredera-Cerrón mediante un sistema de lectura de matrículas. Una medida que vendrá a contribuir a la peatonalización general del centro de la ciudad.
   
     Las actuaciones más destacadas, fuera del Jerez intramuros, comenzaron con la calle Larga, a la que le siguió la plaza del Arenal y ahora le toca, aunque a medias, a Corredera, a la que seguirá Honda, Medina y Arcos con todo ello se pretende mejorar unas vías netamente comerciales y sumamente transitadas.
   
    La calle Corredera es , por si sola, una de las más  hermosas y señoriales de todo el casco urbano, un señorío que le viene desde que aquellos antiguos caballeros jerezanos corrían sus caballos en los juegos de manejos, alcancías, cañas y escaramuzas que se celebraban en esta calle y  en la plaza del Arenal. Es una calle llena de negocios pero , también de grandes mansiones con interesantes fachadas, como la número 35, conocida de siempre como la de González de Villar, del último tercio del siglo XVIII, la número 27, neoclásica, antiguo convento franciscano y hoy entrada a un centro comercial, la número 29, esquina a Evora, de estilo neobarroco o la número 38 de principios del XIX con sus medallones insertos en los frontones. Calle de ilustres jerezanos como Carmen Nuñez de Villavicencio que naciera, precisamente en el 38, o del Doctor Revueltas y Montel que ejerciera su profesión en el edificio de los franciscanos, o la cuna del ilustre africanista Tomás García-Figueras o lugar de trabajo del historiador Bartolomé Gutierrez. Palacetes que llenan de clase esta ancha, luminosa y alegre calle, cuajada de naranjos. Una calle ciertamente para pasear, para recrearse con ese sol que la ilumina asiduamente, calle entre las plazas de Arenal y Angustias, como vía de comunicación y recreo entre jardines, fuentes, palomas, naranjos y palmeras.
   
     La restricción de vehículos vendrá a dar sosiego a la calle, a dar respiro ante tanta combustión  que contamina ambientes y ennegrece portadas, vendrá a potenciar el sentido lúdico de esta calle que , a pesar de llamarse corredera no esta hecha para correr sino para deleitarse con su alegría, esa alegría de sus veladores y bares como los tres reyes, el Corredera o el propio alegría que tomó para sí lo que la calle le ofrecía. Calle a la que se asoma hasta un trozo de San Francisco, parte del muro de la histórica capilla del Voto que se deja ver junto a comercios y balcones. Calle de antiguos mesones y primitivos tranvías urbanos, aquellos que ya en el siglo XIX circulaban desde la plaza del Arenal a la estación de ferrocarril. Calle para enmarcar rígidas filas de nazarenos en marzo, coches enjaezados en Mayo y cabalgatas multicolor en la noche mágica del cinco de enero. Calle para pintar y para fotografiar, calle para enseñar, para recrearse y para presumir, calle prototipo de la belleza de esta ciudad y de cuanto ella condensa. 
   
    La Corredera, que es la señora de las calles de Jerez, está pidiendo a gritos aire puro para los poros de las piedras de sus nobles fachadas y para el verde de sus naranjos para que cuando llegue la explosión de la primavera y, por Semana Santa, pueda volver a vestirse de gala, como tantas veces cantara el recordado grupo Marisma proclamando aquello de "se viste la Corredera con mantillas y azahares que le dio la primavera, cuando el aire lleva un cuchillo por Jerez de la Frontera." 
  

      (Artículo publicado en Jerez Información el 22 de noviembre de 2008)



Imagen antigua de la Corredera desde la esquina de la calle San Pablo


Imagen antigua de la calle Corredera desde la plaza del Arenal
 
    


viernes, 22 de octubre de 2010

LA ESCUELA DE ARTES




   

    El convento de la Victoria de los mínimos de Jerez fue en tiempos de grandes proporciones, ya que los cronistas nos hablan que hubo épocas, concretamente en 1752, en que estaba habitado por treinta y dos religiosos, y era casa de estudios. Después de la exclaustración quedó desabitado y, con el tiempo, fue adquirido por don Luís Pernía y González, que lo donó al Ayuntamiento de Jerez, con unas cláusulas concretas sobre el destino que había de dársele.

    Merced al mecenazgo del Ministerio de Educación, el hermoso y espacioso claustro conventual, obra de la primera mitad del siglo XVII, con su traza cuadrangular de seis arcadas por lado, doble altura y columnas de mármol, fue minuciosamente restaurado para establecer allí la Escuela de Artes y Oficios y la Escuela Profesional de Comercio, hoy convertidas en Escuela de Artes Plástica y Diseño y Escuela Universitaria de Estudios Empresariales.

    Al marcharse la Escuela de Empresariales al nuevo Campus Universitario de la Asunción, todo el antiguo complejo conventual ha pasado a ser ocupado por la Escuela de Artes, dotándolo de un mayor espacio largamente anhelado y sumamente necesario, con el fin de atender la demanda existente y los nuevos planes de estudios sobre materias artísticas.

   Viví la Escuela de Artes bajo la dirección de Juan Padilla, con un claustro de profesores de la talla de Sebastián Santos, Manolo Lafuente, Manolo Prieto, Francisco Pinto, José Ramón Fernández Lira, Bernardo Collado, Fernando Reina, Juan Herrador, José Ristori y Antonia Chica. Eran tiempos , aquellos de los ochenta, de estrecheceses, con Juan Luís Rosa en el taller de Ebanistería sin apenas sitio y una clase de Decoración que parecía que de un momento a otro se iba a hundir el suelo. Tiempos en los que no existía el bachillerato artístico ni las posibilidades de futuro de hoy. Tiempos difíciles en los que Bernardo Collado, como Jefe de estudios se las veía y se las deseaba para arrancar el curso y llevarlo adecuadamente como las normas educativas exigían. Tiempos en los que había que hacer auténticos malabarismos para no faltar a la cita anual con Arco en Madrid Tiempos de medidas de presión para que la Consejería de Educación nos tuviera en cuenta.

    Hoy parece que la antigua escuela, esa que formara a tan grandes y buenos artistas jerezanos, vive mejores tiempos. El hecho de haber reconquistado, al completo aquel territorio conventual, ya es un gran triunfo. Nada como poder comenzar el curso bajo el hermoso recinto de la antigua sala capitular de monjes mínimos, antes de prestado y ahora como parte de todo un recinto con un marco perfecto para convivir con el arte.

    La Escuela de Arte de Jerez es una realidad pujante que avanza con la misma fuerza que es demandada por un sector importante del mundo estudiantil. Una realidad de quienes desean hacer del arte una profesión, de cuantos han visto durante muchos cursos ya, el arte como una forma para poder ganarse la vida, de quienes están capacitados, porque, a diferencia de otros estudios, para ser alumno de esta escuela hay que tener cualidades, para seguir perfeccionando esas aptitudes que le vienen de dentro, y de quienes, desde su magisterio, enseñan a profundizar en el noble oficio de la creatividad.

    Una Escuela de Arte es un lugar de privilegio, donde nace arte y se ofrece arte, un surtidor de artesanos y de artistas. Motivo más que suficiente para que el próximo reto sea la creación de una Facultad de Bellas Artes en Jerez. En la ciudad del emporio del arte, de tanto arte, es imperdonable que haya que irse fuera para completar los estudios artísticos. Démosle a Jerez una Facultad de Bellas Artes aunque solo sea por amor al arte.


    (Artículo publicado en Información Jerez el 6 de octubre de 2007. Al cumplirse en este año de 2010 el centenario de su creación el Ayuntamiento de Jerez acaba de concederle la Medalla de Oro de la ciudad y hoy se inaugura en el Alcázar jerezano las exposición conmemorativa de esta efeméride)


Patio de la Escuela de Artes y Oficios de Jerez, antiguo claustro del monasterio de monjes mínimos de la Victoria


Altar mayor del templo de la Victoria antes de su remodelación.


jueves, 21 de octubre de 2010

EL LEGADO DE LOS PONCE DE LEÓN

   
     El Archivo Municipal de Jerez ampliará sus fondos gracias a la donación de un fondo documental de la familia Ponce de León. este fondo documental incluye 53 legajos, los cuales contienen 1.700 documentos de los siglos XV hasta mediados del XX. La familia quiere, con esta donación, realizar un acto de cariño tanto hacia la Marquesa de Casinas como a la ciudad que la vio nacer.
   
    El apellido Ponce de León, ilustre familia castellana avecindada en Jerez en el siglo XV está estrechamente unido a la historia de la ciudad, de su importante legado nos queda el magnífico ventanal renacentista y el correspondiente patio del actual colegio del Salvador, antiguo palacio de Ponce de León Dávila, del que dicen los historiadores que encuentra su origen en la decisión del rey Enrique IV, monarca que concede a Jerez de la Frontera el privilegio de titularse Muy Noble y Muy Leal Ciudad, de construirse unas casas en este lugar para su visita a la ciudad en 1456. Poco después, en 1464, el rey las donó al que fuese alcaide de Gibraltar, don Esteban de Villacreces. Su nieta, doña Juana de Villacreces se casó, a principios del siglo XVI, con don Francisco Ponce de León, nieto del gran don Rodrigo, marqués de Cádiz, que heredó las casas de este su primer matrimonio, reformándolas de manera integral. Otra edificación histórica de la ciudad es la torre de Ponce de León en el conjunto monumental del Alcázar, esta torre fue levantada hacia 1471, en época de máxima violencia entre los bandos de la nobleza jerezana partidarios de los Pérez de Guzmán o de los Ponce de León, y recibe esta denominación por haber sido construida por el marqués de Cádiz, don Rodrigo Ponce de León y Cabrera, Alcalde del Alcázar en estas fechas. El marqués de Cádiz, célebre por su rivalidad con el duque de Medinaceli y por sus ilustres hechos en la conquista de Granada, fue Corregidor de esta ciudad desde 1472 hasta 1478.  Había nacido en Sevilla en 1443 y fallecería el 27 de agosto de 1492.
   
    Entre los jerezanos insignes de esta familia destacan don Ignacio Ponce de León y de la Cueva, nacido en 1721, ingresó en la Armada a los 16 años. En 1744 se destacó en el combate que la escuadra española, mandada por el marqués de la Victoria, sostuvo contra la inglesa. También se distinguió en 1764 en la defensa de La Habana. En 1783 fue ascendido a Teniente General y un año más tarde era nombrado miembro del Consejo Superior de Guerra, puesto que tuvo hasta su muerte ocurrida en 1789. Hermanos del anterior fueron: Joaquín Ponce de León, que siendo Mariscal de Campo, murió en 1788 y José Ponce de León, el cual murió en el puerto de Vera-Cruz en 1768, cuando ya había prestado como marino más de treinta años de meritorios servicios. En esta familia hubo otros marinos distinguidos como don Pedro Ponce de León que fue Gobernador y Capitán General de Venezuela.
   
     Como dato curioso hemos de apuntar que en la actual plaza de Ponce de León, en la mansión familiar que hace frente al convento de Santa María de Gracia, vivió a mediados  del siglo XIX un señor, hijo del marqués de Casinas, antepasado de los que ahora han donado a la ciudad el importante legado de su archivo familiar, llamado don Manuel del Calvario Ponce de León Pérez de Alderete, persona que gozara en esta ciudad de generales simpatías por su ilustración, prosapia y excelentes  cualidades, y a quien sus amigos y deudos llamaban en la intimidad Manolito Calvario; trascendiendo esta familiaridad al vulgo que incluso llamó a la plazuela frente a su casa solariega, la plazuela de Manolito Calvario. Por último señalar que uno de los más destacados legados que la familia Ponce de León dejó para el patrimonio artístico de la ciudad fue la interesante urna de plata que, estrenada en la Semana Santa de 1694, labrara Juan Laureano de Pina, considerado por muchos como el mejor orfebre andaluz del barroco, para el Señor yacente de la Hermandad del Calvario, su donante don Manuel Ponce de León y Villavicencio, Caballero Veinticuatro y Alcalde Mayor de Honor Perpetuo de Jerez. Otros miembros de esta familia que ocuparon el sillón de la Alcaldía de Jerez fueron en 1836, como Alcalde interino, don Francisco de Asís Ponce de León y de 1885 a 1886, por real orden, don Lorenzo Ponce de León
   
     Sirvan estas lineas como gratitud a ese importante legado de la familia Ponce de León a la ciudad de Jerez y como reconocimiento a un linaje de nobles y conquistadores que, quedará por medio de este valioso archivo, aún más arraigado en los anales históricos jerezanos
    (Artículo publicado en Información Jerez el 27 de junio de 2009) 

La belleza de lo clásico se une con la nobleza blasonada en los capiteles del patio del palacio de los Ponce de León, actual colegio de El Salvador

Casa-palacio de D. Francisco Ponce de León "El Caribe" en la Cruz Vieja


La torre de Ponce de León del Alcázar recorta la noche del Jueves Santo jerezano.



Urna de plata del Santo Entierro, obra del célebre Juan Laureano de Pina y donada por don Manuel Ponce de León y Villavicencio
 

   


miércoles, 20 de octubre de 2010

EL PUENTE Y LA VENTA DE CARTUJA


      El Partido Popular de Jerez ha pedido esta semana declarar el puente de la Cartuja como Bien de Interés Cultural. La iniciativa tiene posibilidades de salir adelante dado su carácter monumental y su valor como sitio histórico.
   
    Es un puente, como apuntó el representante de los populares, construido entre 1530 y 1550, el único realizado en piedra a lo largo del cauce del Guadalete, construido en un entorno que acogió la famosa batalla del Guadalete, en el año 711 y paso obligado, durante años,  en la conexción del sur de la provincia, con el resto de España.
   
    Como apuntan los historiadores , se trata de un puente de sillería y ladrillo con seis ojos centrales y otros tantos tantos más pequeños laterales que apoyan sobre pilares cuadrangulares a los que se adosan tajamares. Siendo digno de mencionar la abundancia de marcas de cantería en muchos de sus sillares, así como las inscripciones referentes a algunas de las restauraciones que sufrió durante su historia. Pero es que, además, sobre el margen derecho del rio, situada junto al puente se encuentra la famosa venta de Cartuja construida sobre la que fuera casa-depósito de un antiguo molino hidráulico para la fabricación de harina. Un antiguo edificio construido durante el último tercio del siglo XVI por el Pósito municipal, dando sus trazas el gran Hernán Ruiz III, presentando en su fachada  los escudos de la ciudad y una inscripción referente a su conclusión en 1592.
   
    Si interesante y digno de protección es el puente igual o más lo es este edificio, que gracias a la familia Valle, propietarios de la Venta, está felizmente recuperado con un comedor, donde antes hubo una casa de postas y posada, digno de contemplar por sus arcadas de ladrillo y su evocador ambiente de antigua parada de caminantes. Un local que en la pasada década de los cincuenta servía para atender las necesidades propias de un cruce de caminos. Donde había desde parches para bicicletas hasta correas para coches. Donde se vendían cosas de lo más diferentes y se atendían a los viajeros con bebidas y poco más, ya que no había cocinas.
   
     La venta de Cartuja, también es un bien de interés cultural y sobre todo de interés para paladar, solo hay que ir cualquier domingo para comprobar el alubión de personas que acuden a saborear sus famosos chicharrones y las carnes a la braza o bien para desayunar rebanás de campo con la zurrapa con la manteca colorá de los propios chicharrones. Curiosamente cinco siglos después la actividad se mantiene en torno a un mismo producto, la harina, ya que funciona un viejo horno de leña, con más de tres siglos de antigüedad, donde se hace el pan de telera.
   
     La venta de Cartuja está declarada como el restaurante más antiguo de Jerez y entre los tres más antiguos de España, donde se mezcla el placer de la carne a la braza con el regusto de la historia, entre escudos y legendarias inscripciones, entre un puente que le ha acompañado durante siglos y un monasterio que se pierde en el horizontes entre esplendores artísticos y austeridades  monásticas.
   
    El puente y la venta forman un binomio inseparable unidos en el tiempo y por un marco singular, ahora que ha surgido la iniciativa de su declaración como Bien de Interés Cultural es el momento para apoyar una iniciativa que, sin duda, vendrá a proteger su estructura y a velar por un entorno histórico que no debe continuar con más signos evidentes de abandono. Por encima de siglas políticas y de quien piensa apuntarse el tanto, está la conservación de un monumento que es emblema de aquella zona y parte de la historia de la ciudad. Las instituciones tienen ahora la palabra.
   

   (Artículo publicado en Información Jerez el 24 de octubre de 2009. Un año después se ha comenzado a actuar sobre la ribera del Guadalete con el fin de evitar los problemas de inundaciones del pasado año)

Bucólica imagen antigua del río Guadalete a su paso por el puente de Cartuja

                                                       

martes, 19 de octubre de 2010

EL PROFESOR DE VACIADO

   
     Conocí a Manolo Prieto en 1976, en el taller de Pinto de la calle Diego Fernández de Herrera, aún no había empezado a policromar el Señor de la Misericordia de la Hermandad de Santa Ana pero ya tenía en su haber dos dolorosas para la Semana Santa de Jerez, la Virgen de la Candelaria, que tallara con solo 18 años, concretamente en 1956 y la Virgen de la Concepción que realizó en 1959.
   
    Había nacido el 15 de Junio de 1938, se crió en el barrio de San Mateo, sintiendo una especial predilección por la Virgen del Desconsuelo, algo que se le notaba en su obra. Estudió en la Escuela de Artes y Oficios pasando a trabajar con Francisco Pinto hasta el año 1982 que sacó, por oposición, la plaza de Maestro del Taller de Vaciado de la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Jerez, donde le conocí mas profundamente y donde se ganó el aprecio general de cuantos alumnos pasamos por su aula, intentando aprender el difícil arte del vaciado.
   
    El vaciado es un procedimiento para la reproducción de esculturas o relieves. Se consigue aplicando al modelo yeso líquido, gelatina, fibra de vidrio, etc.y esperando a que se endurezca para confeccionar el molde; posteriormente, se separa de él y sobre este molde obtenido se trabaja para conseguir tantas copias como se desee vertiendo una colada en su interior. Se llama Vaciado tanto a este sistema de reproducción mecánica como a la copia obtenida del molde. El arte del vaciado era ya aplicado por los artistas de la Grecía clásica.
   
    Pues bien. Manolo Prieto era un auténtico artista de la técnica del vaciado, era digno de ver su habilidad para, cuando había alguna zona zocabada, hacer piezas separadas que posibilitaran el levantamiento del molde sin dañar al modelo. Viéndolo trabajar y enseñar parecía que se había educado en el Renacimiento contemplando a Andrea Pisano, entre los años 1330-1336, vaciando sus puertas de bronce para el Baptisterio de Florencia o a Cellini, siguiendo muy de cerca métodos practicados desde la antigüedad clásica,para en 1545 comenzar el vaciado de su Perseo.
   
    Su taller de vaciado era un poco el reflejo de su personalidad inquieta, jovial y reivindicativa, con la claridad del yeso y la escayola y con una almagama de figuras difícil de entender sino no se contemplan dentro de un todo, de una conjunción de piezas que unidas ofrecen un resultado cargado de arte. Así vi al artista Manolo Prieto, como las piezas sueltas de su Taller de Vaciado, que había que unirla para darse cuenta que aisladas dicen poco pero encajadas en su sitio pueden ofrecer todo el arte que se desee. Así era Manolo Prieto un artista en su conjunto,desnudo ante el arte, sin perjuicios y condicionantes, que, al final de sus días se reveló contra todo aquello que le hizo sombra a su creatividad y, por consiguiente, a su memoria de escultor e imaginero.
   
    Atrás queda una ingente labor en pro del arte y la docencia, una maestría en las técnicas de la policromía, del estofado y del modelado, y una acusada personalidad que le hacía, como a casi todos los artistas, ofrecer una impronta única a todos los que le conocíamos. Manolo Prieto ha pasado ya a formar parte de esa escuela imaginera de Jerez, de los Camacho de Mendoza, los Pinto, o los Chaveli, de todos aquellos que hicieron del arte un servicio a la fe de un pueblo, una manifestación de un sentimiento íntimo y una recreación para los sentidos. Manolo Prieto, el profesor de Vaciado de esa Escuela de Artes, de grandes nombres para la historia; el imaginero de las Vírgenes niñas, el discípulo de Pinto, que tantas obras compartiera, no necesita más pleitos para reivindicar su valía porque los que lo conocimos sabemos que era un artista de los pies a la cabeza con el pincel, con la gubia y hasta con  las manos llenas de yeso
    (Artículo publicado en Información Jerez el 12 de julio de 2008 pocos días después de su fallecimiento) 

 

La Virgen del Desconsuelo marcó la obra imaginera de Manuel Prieto Fernández


lunes, 18 de octubre de 2010

EL GALLO AZUL





     Anibal González fue un arquitecto sevillano netamente regionalista, de un regionalismo historicista puesto que utilizaba motivos ornamentales tanto del gótico, del renacimiento como del mudéjar, usando como elementos básicos de sus construcciones el ladrillo visto, la yesería, el hierro forjado y el azulejo. Entre sus edificios destacan las emblemáticas y faraónicas obras realizadas para la Exposición Universal Iberoamericana de Sevilla de 1929, como la Plaza de España y la Plaza de América, ambas en el Parque de María Luisa; siendo significativas, también, sus edificaciones de menor tamaño como la casa de los Luca de Tena en el Paseo de las Palmeras que, en Sevilla, se conoce como "el cuarto de kilo de la Plaza de España" y la capillita del Carmen del puente de Triana que por sus formas la llaman "El Mechero".
   
    Para Jerez Anibal González realizó, también, dos obras emblemáticas, la Estación de Ferrocarril, una portentosa obra de noventa metros de fachada exterior que comenzó a construirse en 1929 y finalizó ya bien entrada la segunda república española, después de la muerte del arquitecto; y el Gallo Azul levantado el mismo año para la firma Pedro Domecq, que lo donó a la ciudad con motivo de la Exposición Universal de Sevilla, siendo actualmente uno de los iconos más representativos y llamativos de toda la ciudad.
   
    El Gallo Azul de planta semicircular viene a solucionar, de forma airosa, la intercepción de las calles Larga y Santa María, sus bajos siempre han sido utilizados por el gremio de la hostelería, bien como bar, como cafetería o heladería. En sus alrededores era corriente ver a corredores y tratantes dispuestos ha realizar sus negocios y, sobre todo,  queda para la historia la figura de un personaje jerezano singular, "recovero", aquel caballero de fina estampa andaluza con su sombrero de ala ancha siempre bien colocado y sus hechuras de jerezano de pro, siempre dispuesto a atender a cualquier turista que, despistado, no sabía llegar hasta la Catedral y que recovero, con su exquisita educación y finos modales, acompañaba como un cicerón de lujo hasta las mismas puertas del primer templo jerezano. Si Jerez tuviese esos monumentos a pie de calle que tanto se prodigan por las grandes ciudades habría que colocar uno junto al Gallo Azul, sentado en una silla, con la figura de recovero como prototipo del jerezano con empaque y señorial.
   
    El Gallo Azul es como la tarta que protagoniza la mesa en los grandes acontecimientos, la torre del oro jerezana de la esencia de la ciudad, donde se da cita el ir y venir de su palpitar. En el Gallo Azul confluye el secreto de esa ciudad que está precisamente en esa seriedad con que sabe tratar al tiempo. En El Gallo Azul el viajero que nos visite quizás se asombre al descubrir que aquí todo se hace a base de paciencia. Nadie corre como en las grandes capitales. La gente toma tranquilamente el café, la cerveza o la copa de vino, charlan como si no tuvieran nada que hacer, los mayores descansan en los bancos de la calle Larga con todo el tiempo del mundo y hasta se permiten el lujo de hacer cola para comprar lotería o de pararse largo tiempo viendo las habilidades de los callejeros. 
   
    Estamos en la ciudad del vino, el de la industria que levantó y regaló a la ciudad el Gallo Azul, y aquí el tiempo tiene un significado más hondo: se mide un poco por cosechas y otro poco por siglos, aquí hay que darle tiempo al tiempo, por algo tenemos hasta un museo del tiempo. El jerezano sabe que en ese dominio del tiempo está su propia aristocracia, su propia esencia, por eso frente al  Gallo Azul hay un reloj con una botella rota y un león a punto de saborearlo, porque todo necesita su tiempo para salir adelante y no ser destruido. Todo, como ese Gallo Azul que, como la falsa moneda, de mano en mano va y parece que nadie se lo queda, pero que sigue cacareando en el centro de Jerez  con el mismo porte que recovero se colocaba el sombrero
   
     (Artículo publicado en Información Jerez el 20 de diciembre de 2008. El pasado sábado la emblemática plaza de España de Sevilla, obra cumbre de Anibasl Gonzalez, fue reinaugurada tras ser sometida a una intensa restauración.) 
 




Confluencia de las calles Larga y Santa María en 1918 cuando aún no se había levantado el actual edificio del Gallo Azul





El edificio del Gallo Azul aún sin el remate superior tan característico



El Gallo Azul un emblema de la ciudad con solera